Para pulir un reloj de acero en casa, mira primero qué acabado tiene. En superficies pulidas en espejo, usa crema de pulido. En superficies cepilladas, puedes usar crema o esponjas de cepillado. Siempre con movimientos hacia delante y hacia atrás, siguiendo la veta del metal, y terminando con una microfibra.
Con el uso, el acero pierde brillo: los pequeños arañazos y el roce diario apagan el acabado. Pulirlo en casa es más sencillo de lo que parece si usas el producto y el movimiento correctos. Te explicamos cómo.
Cepillado o espejo: mira tu reloj antes de empezar
Ponlo a la luz. Si ves líneas finas y paralelas y el reflejo es mate, el acabado es cepillado o satinado. Si refleja como un espejo, es pulido. Muchos relojes llevan los dos: brazalete cepillado y bisel en espejo, por ejemplo.
La diferencia decide qué producto usar. La crema de pulido vale para los dos acabados. Las esponjas de pulido son solo para cepillado: sobre una superficie en espejo dejarían marcas de cepillado y perderías el brillo.
Limpiar antes de pulir
Antes de pulir, limpia el reloj para que no queden restos de suciedad que puedan rayar al frotar. Un spray limpiador y un cepillo suave bastan.
Cómo pulir paso a paso
La crema de pulido sirve para cualquier acabado y va bien para arañazos concretos. Las esponjas de pulido son solo para acabado cepillado y trabajan el metal por sí solas, en seco o con un poco de spray.