Para pulir un reloj de acero en casa, usa una crema de pulido o unas esponjas específicas y frota con movimientos hacia delante y hacia atrás, siguiendo la veta del metal. Termina con una microfibra. Así se atenúan los arañazos superficiales y se recupera el brillo original sin acudir al relojero.
Con el uso, el acero pierde brillo: los pequeños arañazos y el roce diario apagan el acabado. Pulirlo en casa es más sencillo de lo que parece si usas el producto y el movimiento correctos. Te explicamos cómo.
Limpiar antes de pulir
Antes de pulir, limpia el reloj para que no queden restos de suciedad que puedan rayar al frotar. Un spray limpiador y un cepillo suave bastan.
Cómo pulir paso a paso
1
Aplica la crema o usa la esponja sobre la zona a pulir.
2
Frota hacia delante y atrás con suavidad, siguiendo la veta del metal.
3
Insiste en las marcas sin presionar en exceso.
4
Saca brillo con una microfibra limpia.
Puedes usar la crema de pulido para zonas concretas o las esponjas de pulido, que trabajan el metal por sí solas, en seco o con un poco de spray para deslizar mejor.
⚠️
Sigue siempre la veta del metal y nunca pulas en círculos: las marcas circulares se notan mucho. En chapados finos, evita pulir: hay riesgo de desgastar la capa.
Preguntas frecuentes
¿Pulir en círculos o recto?
Recto, hacia delante y atrás, siguiendo la veta. Los círculos dejan marcas visibles.
¿Necesito crema y esponjas a la vez?
No. Las esponjas pulen por sí solas; la crema es ideal para arañazos concretos. Juntas dan el mejor acabado.
¿Puedo pulir un reloj chapado?
No es recomendable: el pulido puede desgastar la capa de chapado fino.
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