Los métodos caseros como el bicarbonato, el vinagre o la pasta de dientes pueden limpiar a corto plazo, pero son abrasivos o ácidos y con el uso repetido dañan el acabado del reloj, crean microarañazos y pueden atacar el acero. Para un reloj de valor es más seguro usar productos específicos.
Si buscas cómo limpiar tu reloj, encontrarás muchos trucos caseros. Algunos funcionan a medias, pero casi todos tienen un riesgo que no se suele mencionar: dañar el acabado de forma permanente. Repasamos los más habituales y por qué conviene tener cuidado.
Bicarbonato
Es abrasivo. Hace de lija fina: limpia, pero a costa de crear microarañazos en el acero pulido y desgastar los acabados. En un reloj de valor, el daño se acumula con cada uso.
Vinagre y limpiacristales
Son ácidos. Pueden dejar el acero brillante un día, pero el ácido ataca juntas, sellos y ciertos acabados, y puede afectar a la estanqueidad si entra en la caja.
Pasta de dientes
Contiene abrasivos para el esmalte dental que también rayan el acero y, sobre todo, los chapados. Lo que parece pulir en realidad está lijando la superficie.
Jabón de platos y agua
El problema no es el jabón, sino el agua: sumergir el reloj puede comprometer la estanqueidad y dejar humedad que oxide piezas internas.
La alternativa segura
Los productos específicos para relojes limpian y pulen sin abrasivos agresivos ni ácidos, y sin necesidad de agua. El Kit Completo TICLEAN está formulado para el acero y el oro: limpia, elimina bacterias, atenúa arañazos y devuelve el brillo de forma segura.